En tiempos donde predominan lógicas de exclusión e individualismo, generar espacios de encuentro se vuelve una decisión de cuidado.
El taller de funcional, que tiene lugar en la casa de acompañamiento y asistencia comunitaria en el barrio de Fátima, no es solo un espacio de actividad física, sino un dispositivo comunitario donde el cuerpo se pone en movimiento junto a otres, habilita la construcción de lazos y genera experiencias que son acompañadas por el equipo interdisciplinario.







