En el Centro Terapéutico de adolescentes de la ciudad de Rosario, los dispositivos se construyen colectivamente a partir del trabajo diario de los equipos tratantes, sosteniendo una perspectiva de cuidado que pone en el centro la singularidad de cada paciente.
Desde una línea de trabajo que entiende al lazo social, al juego y a la apropiación del espacio público como dimensiones fundamentales en los procesos subjetivos, las propuestas tienden a construir intervenciones para alojar, acompañar y abrir nuevas posibilidades.
En esta oportunidad, se diseñó un dispositivo lúdico y de encuentro, que buscó habilitar otras escenas posibles, promoviendo el compartir, la construcción de vínculos y el acceso a experiencias cotidianas significativas, aportando al proceso terapéutico y sus múltiples dimensiones.


